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EL TRASPIÉ DEL VENDAVAL IMPERIAL
OPINIÓN
25/09/2017

EL TRASPIÉ DEL VENDAVAL IMPERIAL

por Ulises Huamán Ochoa

La crónica del viaje y el partido de fútbol entre el Miguel Grau Deportes y el deportivo Garcilaso jugado en el Estadio Municipal de Tamburco con el marcador final de 2 a 1 favorable para los locales, válida por la segunda fecha de la Copa Perú, etapa Nacional.

Faltaba un poquito más de 24 horas, para su segunda presentación trascendental del Deportivo Garcilaso en la etapa nacional del futbol macho, Copa Perú.

La familia Garcilasiana se acomodaba en sus asientos del autobús que los trasladaría a la ciudad primaveral de Abancay, Una ciudad a casi 200 km de distancia ubicada hacia el noroeste del Cusco, el trayecto recorriendo montañas y abras, carretera completamente asfaltada, dejaban atrás la ciudad del Cusco avanzaba el camino cruzando las pampas de Anta, descendía lentamente luego de pasar por Q’asapata para luego surcar las quebradas de Limatambo

Apurímac “el Dios que habla” tendía el puente de Cunyac para que finalmente cruzaran y dejaran Cusco para ingresar de lleno hacia las montañas que hablan, donde les sorprendería la noche, la penumbra no permitía divisar por qué pueblos pasaban, más un aroma inconfundible de anís les indicaba que ya estaban en Curahuasi, el ascenso continuaba hasta llegar a la cima de Soqllaq’asa donde se percibía la frescura de una neblina densa, cruzaron casi rasgando el cielo para luego bajar por las curvas interminables hasta llegar a Abancay.

Les recibió con la bulla de la alegría nocturna, Hotel Arenas, a bajar y acomodarse en sus respectivas habitaciones, un chifa era la cena perfecta antes de echarse a dormir.

Un buen desayuno en el Sicán para luego darse un chapuzón en la piscina Ochoa a las orillas del Mariño, con el apetito que da el agua nuevamente al restaurant y esta vez a almorzar pero algo ligero.

Llegó el momento esperado, tarde de domingo, las puertas del estadio Mauq’acalle se abren, un escenario pequeño con césped artificial, las tribunas poco a poco se teñían de rojo, no era sangre, eran las prendas rojas, color que representa al equipo más popular de Abancay Miguel Grau Deportes, el rival de turno del vendaval celeste.

La precalistemia correspondiente antes de inicio del encuentro y hasta el gato hacía sus ejercicios.

El reloj marcaba las tres de la tarde con treinta y tres minutos, el réferi maternitano Rengifo hacía sonar su silbato y daba por iniciado el match, como era de esperarse, el conjunto local proponía las acciones del encuentro con las arremetidas por todos los sectores del terreno de juego, mientras que el cuadro visitante recurría reiterativamente a las faltas y el árbitro pintaba de amarillo a cuanto ponía pierna fuerte, más a los foráneos que a los oriundos, es así que el cusqueño Reynoso vería la roja para irse antes de tiempo a las duchas por amonestación de doble amarilla, cambio obligado y replanteamiento para reforzar la zona defensiva, el equipo disminuido en cantidad de hombres dentro del terreno de juego, los locales seguían insistiendo, merced a esa perseverancia llegaría el primero a los 37 minutos por intermedio de Johan Martínez, uno a cero.

El director técnico del Deportivo se iba preocupado a los camerinos luego de la finalización del primer tiempo y para el comienzo de la segunda fracción el profesor Morales hizo el replanteamiento necesario y salieron convencidos a revertir la situación y es así que llega la paridad a los 12 minutos del segundo tiempo luego de una falta justo en la línea del área de la portería de Aymara, tiro libre peligroso. El cholito Cahuantico ejecuta el servicio corto hacia Inti Garrafa y este lo manda a guardar, era el empate transitorio, Goool cusqueño.

Transcurría la segunda mitad y el profe Pocho ya había realizado sus tres variantes, el tiempo transcurría lento y el Grau se iba con todo en busca del triunfo, ponía contra las cuerdas al Deportivo Garcilaso y para mala suerte del equipo celeste, se lesiona Vitorino, ya no había forma de sustituirlo y otro lesionado más, Condorhuanca, prácticamente terminaba con ocho y hasta Inti Garrafa tuvo que salir con ayuda de compañeros luego de finalizado el encuentro.

El conjunto rojo se iba con todo en busca de la diferencia más con vergüenza deportiva que con fútbol, para colmo de males varios minutos de descuento más de cinco y a los 51 minutos del segundo tiempo llega el gol de la victoria, un cabezazo luego de un tiro libre se estrella en el poste, en el rebote en su afán de rechazar el portero Macedo estrella en el rostro de Ortiz de Orué y el balón se introduce en su propia valla, gol de Grau, gol del triunfo, el público enloquece, celebra con júbilo y hasta se desvanece el presidente y a seguir celebrando.

Malestar y resignación en los cusqueños, miran el horizonte, el punto se les fue de las manos, pero saben que todavía quedan cuatro partidos, cuatro finales, última cena en Abancaycito y el bus se enrumba de retorno a la ciudad Capital Arqueológica de América.