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LA TRISTE REALIDAD DE LAS MUJERES EN AFGANISTÁN
OPINIÓN
11/09/2021

LA TRISTE REALIDAD DE LAS MUJERES EN AFGANISTÁN

por Melissa Montaño Salinas

La crisis humanitaria por la que atraviesa Afganistán es un problema que afecta directamente a las mujeres de esta región, después de 20 años de lucha constante por la igualdad de derechos, los talibanes han vuelto a tomar el poder y consigo la libertad de la mujer.

Cuando Estados Unidos retiró sus tropas de Afganistán, los talibanes y su ejército invadieron la ciudad de Kabul, capital de Afganistán. Los talibanes son una agrupación que estudia el Corán y su sistema legal islámico es la Sharía, su interpretación extremista y radical es la principal causa de preocupación porque corrompe la religión en nombre de un fanatismo degradante hacia la mujer.

Durante su anterior período en el poder impactaron al mundo con la crueldad de su régimen, los azotes, ejecuciones públicas y la represión a las mujeres fueron sus rasgos distintivos. Prohibieron a las mujeres trabajar, estudiar, salir solas, e impusieron el burka obligando a todas las mujeres a tapar su rostro y cuerpo de la cabeza a los pies.

En 2012, Afganistán registró 240 casos de crimen de honor. De los asesinatos por honor denunciados, el 21% fueron cometidos por los esposos de las víctimas, el 7% por sus hermanos, el 4% por sus padres y el resto por otros familiares; en mayo de 2017, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán concluyó que la gran mayoría de los perpetradores de asesinatos por honor no fueron juzgados o castigados.

Estos últimos años la situación de las mujeres en Afganistán fue mejorando parcialmente, tenían la libertad de estudiar, trabajar, maquillarse, mostrar su rostro, e incluso decidir si querían o no casarse, fue un cambio esperanzador en una sociedad donde antes prevalecían valores tradicionales y rigoristas.

Liesl Gerntholtz, directora de Derechos de la Mujer de Human Rights Watch, observó un informe de entrevistas realizadas en 2017 a niñas de entre 11 y 18 años de las provincias de Kabul, Kandahar, Balkh y Nangarhar, quienes no pudieron terminar su educación. Según estadísticas más de la mitad de las niñas afganas asisten a la escuela, pero al llegar a los 15 años, apenas un tercio de ellas continúa estudiando.

Según el informe publicado por Unicef, desde la expulsión del régimen talibán el número de niños que no pueden ir al colegio ha descendido. En el 2018 el gobierno afgano dio a conocer que 3,5 millones de niños no asisten a la escuela, y de esta cifra el 85% son niñas. Solo el 37% de las adolescentes están alfabetizadas, en comparación con el 66% de los varones adolescentes. 

Hoy en día muchas mujeres afganas están pidiendo ayuda porque temen que los talibanes vuelvan a imponer su ideología, la cual impide que ellas puedan desarrollarse de forma libre en la sociedad. Muchas han optado por escapar del país, hacer huelgas o esconderse en sus casas mientras se preguntan cuánto tiempo podrán sobrevivir en manos de este régimen.

En pleno siglo XXI me es difícil creer que aún hay personas y religiones que tienen esta ideología, no me imagino ser limitada y agredida solo por ser mujer, me entristece pensar en el destino de las niñas que recién están creciendo y que aún no entienden porque sus madres y hermanas mayores ya no pueden ni sonreír. 

El ruego de una mujer afgana que buscaba protección se hizo viral en las redes sociales, “los talibanes obligan a las mujeres como yo a casarse con sus combatientes”, dijo en una entrevista. Cartas de mujeres afganas han llegado hasta el otro lado del mundo, donde narran la pesadilla de una sociedad moderna. La periodista Lailuma Sadid entre lágrimas hizo un pedido al Secretario General de la OTAM, para que no se reconozca al régimen talibán. 

La Sociedad Revolucionaria de Mujeres de Afganistán público un listado con las 29 restricciones y maltratos hacia ellas por parte de los talibanes, entre las resaltantes se menciona que las mujeres no pueden salir de casa ni realizar actividades recreativas, siempre deben de estar acompañadas por un hombre, además no podrán estudiar ni trabajar y todo el tiempo deben llevar siempre el burka. Azotes, palizas y abusos verbales son el castigo si no cumplen las reglas talibanes, está prohibido que las mujeres hablen sin permiso, no está permitido el maquillaje, está prohibida la imagen de la mujer en cualquier lugar o forma.

Al ver la situación por la que están pasando las mujeres en este país, nos hacemos la pregunta ¿De qué manera podemos ayudar? La respuesta es difundiendo, ayudando a compartir la información a más personas, para que los países vean la urgencia de apoyo que se requiere para afrontar este brusco retroceso social.

Ayudemos a buscar los medios para presionar al régimen talibán, limitar sus excesos y mejorar la suerte de las mujeres afganas. Yo creo firmemente que no se puede renunciar a defender los valores del humanismo, la igualdad y la libertad, no lo digo por ser mujer, sino porque todo ser humano merece respeto. 

 

No podemos permanecer indiferentes ante el llamado de auxilio, espero ser el grito oprimido de miles de mujeres, el clamor que fue silenciado bajo un velo el cual no solo oculta su rostro sino también su dolor, su libertad y su voz.