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TIEMPOS DE TERROR Y LAS UNIVERSIDADES
OPINIÓN
25/09/2017

TIEMPOS DE TERROR Y LAS UNIVERSIDADES

por Elvis Renato Quispe Champi

En los años 80, el inicio de la masacre más cruenta de la humanidad en el Perú, empezaba en una localidad de Ayacucho, donde los pequeños grupos de personas coincidían en sus ideologías y trataban de llegar al poder mediante la violencia; con un lema que decía “por el sendero luminoso de José Carlos Mariátegui” de ahí proviene el nombre de esa agrupación cruel, sendero luminoso.

Las organizaciones terroristas, Sendero Luminoso y el MRTA, se infiltraron en las universidades nacionales para manipular a los jóvenes como centros de adoctrinamiento, ideología y propaganda que eran presas fáciles de convencer para alimentar sus criminales fines que ellos tenían. Desgraciadamente fueron la debilidad, el desinterés y la falta de voluntad de políticos por las que se acababa la paz; las minuciosas ideas de estas organizaciones ganaron varios seguidores, más de los jóvenes y afectó gravemente la enseñanza y el desarrollo de los centros de estudios superiores.

La Universidad Nacional de San Antonio Abad no era ajeno a este problema titánico que azotaba al país, que sembraba temor, miedo, odio y el atascamiento del desarrollo de la universidad. Se formaron pequeños grupos de jóvenes seguidores de SL, del MRTA, de Patria Roja y de otras organizaciones con ideologías diferentes. La comisión de la verdad y reconciliación le llamo “conflicto armado interno”, lo mismo ocurría internamente en las universidades por la desigualdad de ideologías.

La causa de este problema fue por la existencia de ideologías diferentes, por una sociedad sin clases, las desigualdades sociales y las formaciones frágiles en valores de jóvenes que fueron fáciles de manejar. Más de 10 años se vivió en miedo y matanzas, con más de 31 mil personas asesinadas, dentro de ellos cuasi 80 por ciento tenían como idioma nativo el quechua Y otro. Y una pérdida económica promedio de 25 millones de dólares. No volvamos a caer al terrorismo, tengamos suficiente formación de valores, quizá no sentimos temor, miedo porque no hemos vivimos esos tiempos de crueldad, al menos tengamos ideas claras y con decisión de desarrollo.