18 de febrero 2019

Reporte Obligado

AGOSTO AGOSTO

AGOSTO

El viento que sopla fuerte susurra a nuestros oídos que agosto está llegando, impetuoso.

Los contrastes de las mañanas, de las tardes; los matices especiales del ocaso coronado por la luna y el sonido etéreo del viento delatan lo maravilloso del espacio.

Agosto, recae en la ciudad imperial sobre los habitantes que esperan sus vientos para ir a las explanadas a contemplar las aves de papel, que sostenidas por el hilo y de la mano de los niños, se adueñan de los cielos, tratando de llegar lejos muy lejos.

La madre Pacha, dadora de vida, une los caminos que recorremos con la dulzura que emana de ella para llenarnos de plenitud y renovar nuestros espíritus rotos en la ciudad inka.

La reunión divina de la virgen, santa y santo: Asunta derrama su bendición a los feligreses que contemplan su belleza; y entre danzas, rezos y esperanza le ofrecen su lealtad. Santa Rosa, la rosa roja más hermosa de la ciudad de los reyes, Lima, entre flagelos y canonizada, en ella sumergen sus oraciones los policías del país inseguro, Perú. San Cristóbal portando al niño Jesús, qué es ligero como el viento, nos conduce por la ciudad y su mística catolicidad.

Entre lluvia y libros: en agosto no llueve; pero, sin piedad y entre nosotros María Magdalena derrama sus lágrimas sin importarle nada, se impregna en los libros y los escritores que reunidos en la Plaza de Armas, sucumben al llanto de Magdalena, y en un papiro dejan constancia de la inclemencia de su pena… ¡Oh, Magdalena!, deja tu cruz, por algún lugar alejado de la ciudad, qué en agosto, no llueve.

Los seres cotidianos que habitan Cusco en agosto, deambulan por las calles en el afán del día a día. Por las noches cuando sopla el viento gélido y todos los ciudadanos apresuran el paso para llegar a sus escondites nocturnos, el ombligo del mundo se tiñe de un tono distinto con la luna que embelesa más la ciudad; y agosto desaparece como un sueño danzando en medio de las estrellas. 


AGOSTO AGOSTO
AGOSTO AGOSTO