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MÚSICA QUE TRANSMITE MÁS QUE SÓLO MELODÍA
RETRATO
02/08/2018

MÚSICA QUE TRANSMITE MÁS QUE SÓLO MELODÍA

Gladys Conde y Omar Vargas

Alejandra Quispe Rivaspor Alejandra Quispe Rivas

MÚSICA QUE TRANSMITE MÁS QUE SÓLO MELODÍA

Gladys Conde y Omar Vargas son de esos artistas que prefieren no hablar de ellos mismos, consideran que lo importante está en la esencia de realizar las cosas, en la naturaleza de la música, del arte y lo que éstos transmiten.

Gladys Conde Camargo nació en Cusco en 1982, es cantautora, quenista, intérprete y compositora.

Omar Vargas Laucata nació en Cusco en 1975, músico y compositor.

Esta vez, tuve la gran oportunidad de realizarles una entrevista desde la comodidad de su hogar, en el cual me recibieron con la sencillez que los caracteriza; con la que me comentaron sobre algunos de sus momentos como músicos, proyectos a futuros y, sobre todo, el significado de su música.

A continuación, conozcamos un poco más sobre el arte que Gladys Conde y Omar Vargas nos ofrecen de manera unilateral.

¿A qué se dedican?

OMAR: Soy músico, hago también diseños sonoros para museos, proyectos artísticos y algunas consultorías en temas culturales.

GLADYS: Me dedico a componer, a cantar las obras que compongo y también investigo sobre la medicina natural y salud humana.

¿Cómo y cuándo empezó su pasión por la música?

O: Según mi madre, yo jalaba una guitarra cuando tenía 5 o 4 años, entonces ese era y hasta ahora es mi juguete. Lo único que sé era que quería hacer música toda mi vida.

G: Mi pasión despertó cantando desde pequeña junto a mi madre porque a ella le gustaba mucho cantar las canciones de su tradición y yo las repetía.

¿Cuándo descubrieron que se querían dedicar a la música?

O: Es una cosa que siempre hice, siempre ha sido un hito. En el colegio, cuando le dices a tu padre que quieres estudiar música, no entra a la cabeza tan fácilmente, pero en mi caso, si tuve el apoyo porque ellos me mantuvieron todo el periodo que estudié en el conservatorio. Pero, aun así, siempre hay la disyuntiva de que el artista, por el sistema cultural que vivimos, es visto como una profesión hasta a veces marginal.

G: En realidad creo que nunca lo descubrí, nunca he seguido un patrón, creo que las situaciones, los acontecimientos personales, me llevaron a esto. No hubo una decisión.

¿Cómo se conocieron?

O: Nos conocimos aproximadamente en el año 2002, cuando Gladys gestionó un concierto con un amigo que teníamos en común y ambos nos presentamos.

¿Cómo así decidieron crear un proyecto musical juntos?

O: Desde que nos conocimos siempre hubo una inquietud. Convergieron muchas circunstancias y eso empujó a que el proyecto funcionase un poco más.

¿Cuáles son las dificultades que han afrontado a lo largo de su carrera?

O: La mayor dificultad en realidad, es que no existe una política cultural del entorno, no hay un gremio de músicos y cada uno sobrevive como puede en este sistema y parte de este sistema está vinculado al turismo.

Por otro lado, el tema económico está vinculado al tema laboral, entonces, al no tener un trabajo permanente, nosotros generamos nuestra propia economía mediante nuestros trabajos artísticos y cosas similares pasan con otros artistas.

Entonces, la dificultad mayor es que nosotros no tenemos un espacio donde podamos presentarnos. No existe un soporte jurídico donde los artistas podamos desarrollarnos más, entonces, por ende, muchos que podrían hacer más arte, procuran resolver sus problemas del día a día y eso les va mitigando su proceso creativo y generan ciertos conflictos en lo personal.

G: Los medios de comunicación no van a favorecer al artista local y menos aún si el artista local genera una propuesta diferente, entonces es una lucha con la radio y la televisión.

¿Cuántos discos han grabado como dúo?

O: Hasta el momento grabamos 4 discos. Nuestro primer disco fue “El zorrito Ramón” grabado en el año 2011, el segundo disco es el “Inti wawacha, música para el arrullo”, grabado el 2012, y el 2013, “El vuelo de Katari”. El 2017 grabamos “Wanamey” y esperemos que este año grabemos el “Quilla wawacha”, que es la continuación del segundo disco “Inti wawacha”.

¿Nos podrían comentar más acerca del disco “Inti wawacha” y su futura continuación “Quilla wawacha”?

G: El segundo disco es el “Intiwawacha, música para el arrullo” grabado el 2012, el cual nació cuando dirigimos talleres de acompañamiento musical temprano para bebés desde 0 meses hasta antes de los 2 años. Fue en ese entonces donde nos dimos cuenta de que existía una carencia de música para niños dentro del medio y que estábamos abarrotados en un estilo de música que no llenan el espacio de crianza de un niño debido a que no comunica sustento y contenido de cultura.

Entonces, yo, como profesora de jardín en ese periodo, quise hacer algo diferente en la que las melodías emerjan del pueblo para los niños. Por ejemplo, una canción sobre la lluvia que se canta en carnavales y que te describe un fenómeno biológico de la formación del p’anti, de la planta, que es algo cotidiano. O una canción que te describa cómo la abuela va preparando la merienda para el hijo que se está yendo a trabajar a la chacra, que es todo un proceso.

Imagínate que te canten esas canciones antes de ir a dormir, es mejor que leerles un libro y mejor aún si son cantadas por su madre o padre, porque ese sonido, tal como es, puede generar un sonido de arrullo, un sonido de quietud y al mismo tiempo, un sonido que te transmita información, historia, un sueño o un futuro que uno mismo va a seguir construyendo.

Entonces, ahora está previsto hacer el “Quilla wawacha”, el cual está dirigido a los adultos.

Tengo entendido que hace poco lanzaron un disco, ¿podrían comentarme un poco acerca de él?

G: “Wanamey” está en el idioma Huachiperi, pertenece a dos etnias: Q’ero huachiperi y la familia lingüística del harambuq.

Wanamey está relacionado a un mito de creación sobre el árbol de la vida, el cual trata sobre la autodestrucción humana y cómo la naturaleza por sí se recompone y llama a quienes deben continuar viviendo en el planeta. Es un mito de restauración de la especie humana.

¿Qué proyectos tienen a futuro como solistas y como dúo?

O: Como solista, en agosto voy a relanzar “El Despertar”, el disco que grabé en el 2007. Posteriormente, tengo un proyecto de hacer un disco de músicas locales.

G: Como dúo, tenemos previsto hacer este año el “Quilla wawacha”, que es un disco vinculado a “Los cantos de arrullo”. Como ya lo mencioné, son cantos que conducen a la quietud mediante el vínculo persona- persona con música bastante descriptiva. Lo que busca el disco “Quilla wawacha”, es recomponerse y volver a ese espíritu del vientre materno.

Después de “Quilla wawacha”, tenemos una pequeña gira este fin de año en Arequipa, Lima, Puno y el 06 de diciembre un concierto en el Teatro Municipal Cusco.

Nosotros queremos que suenen estas canciones en el entorno social y que nos agrupemos muchos músicos de estos cortes culturales y que podamos no sólo componer, sino también recopilar y recrear tanto letras y melodías que estén basados bajo nuestro sistema y formas de vida.

¿Admiran a algún artista?

G: Yo admiro a todo lo que son artistas de corte tradicional que no se muestran en gala, sino que son gestores de su propia cultura. El artista que me abrió los ojos a la música fue un quenista que tocaba tarka en calle y quedaba engalanada. Para mí él es ese amuleto cuando tuve 4 años.

O: Cuando haces un recuento de la historia, vas teniendo algunas referencias en su momento, es inevitable, a pesar de que estos artistas anónimos, músicos trabajadores de la calle que no son mendigos, son personas que trabajan en la calle y generan un tipo de sonoridad en la zona. Ellos son muy importantes porque te colorean la vida cotidiana de una ciudad. Aún existen estos artistas, pero cada vez son menos.

Yo siempre recuerdo a un arpista que vi durante años y años cuando yo pasaba de la Plaza de Armas hacia San Blas en la calle Hatun Rumiyoq. Siempre estaba él, Leandro Apaza junto a su arpa, y hasta ahora recuerdo su sonido. Ahora, parte de lo que yo siento cuando hago música está vinculado a ello, porque durante años de años lo escuché.

Junto a él, también están los artistas populares que son reconocidos en sus sectores, porque ellos, son de alguna forma un eslabón importante de la sociedad. Ellos, para mí, son un umbral dentro del sistema sonoro de una ciudad.

¿Para qué producciones audiovisuales ha compuesto la musicalización?

O: “La cita” y “Serenaq encanton” (Encanto de sirena) de Walter Aparicio.

¿Qué reconocimientos han recibido hasta la fecha?

G: Como solista tuve una mención honrosa en el Premio regional de cultura el año 2012. También la aceptación del Ministerio de cultura de Lima al aceptarnos en algunos festivales que congregaban a diferentes artistas de diferentes géneros, pero más que un reconocimiento, el ser aceptado de diferentes formas de pensamiento inclusivo.

O: Participé como jurado en el concurso “Su majestad el huayno” como músico especialista por tres años.

¿Cuáles fueron las mejores experiencias que tuvieron como músicos?

O: Cada momento es tan diferente. Un ensayo puede ser tan intenso como un concierto, No te podría especificar, todas las presentaciones son muy distintas y construyen un momento diferente.

G: Son sensaciones diferentes, la música despierta cuando compones algo y tú vas viendo que es una admiración que emerge en uno mismo.

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